FJ Rebollero
Redactor jefe de Ahora Diario.
Navidades COVID. Sin duda, las navidades más raras de nuestras vidas. Lejos de las tradiciones, de abrazar, de cenar fuera de casa. De recorrer ciudades y océanos infinitos. Pero cerca, como siempre, de poder leer todo aquello que has dejado apartado, impasible, de lado.

Hace tiempo, recorrí las calles de Madrid buscando una nueva lectura. No encontraba ese libro que me llamase la atención nada más verlo. Leí crítica, sin llegar a apasionarme. Pero, de pronto, topé con La Novia Gitana, el primer volumen de una trilogía que he leído sin pausa este fin de semana. Más de 1.200 páginas entre los tres libros de auténtica novela negra, de terror, de amor, de incertidumbre. Una trilogía en la que he podido descubrir la soledad, la irritabilidad y la desesperación que provoca una lectura que no creo deje indiferente a nadie.

A La Novia Gitana le siguen Red Púrpura y La Nena. Dos tomos que continúan una historia que ha hecho historia dentro de la narrativa. La historia que Carmen Mola, autora anónima, ha querido trasladarnos en una trilogía tan inusitada como apasionante. Una historia en la que caminas por Madrid, pero en la que también puedes descubrir otros puntos de la geografía española.

La trama

Elena Blanco, inspectora de policía encargada de la BAC (Brigada de Análisis de los Casos), dirige a un equipo formado por un forense, Buendía, una hacker sexagenaria, Mariajo y tres subinspectores, Zárate, Orduño y Chesca, que se topan con el cadáver de una chica gitana que ha desaparecido el día de su despedida de soltera. A modo de Flashback durante La Novia Gitana el lector va descubriendo poco a poco los entresijos que rodean la historia de la mujer que apareció en La Quinta de Vista Alegre, un lugar que sirvió hace mucho tiempo para que la nobleza madrileña disfrutase del tiempo libre.

Una trama corrupta se esconde tras el suceso, que irá desgranándose durante el primer libro pero que, sin duda, tendrá consecuencias en Red Púrpura, el segundo título que firma la autora anónima Carmen Mola y que desenlaza para dar comienzo a nuevas tramas dentro de La Nena. Todo aderezado con una gran ambientación que hace que el lector se imbuya en la historia de tal manera que, literalmente, no se puede dejar de leer.

Las emociones

Carmen Mola juega con las emociones. Muestra las reacciones humanas sí, pero convierte  al lector parte indispensable de la historia que está leyendo. Humaniza la figura de la Policía Nacional, enseña cómo detrás de cada inspector o inspectora hay una vida humana que sufre, que siente, que padece. Transforma a cada uno de los personajes en parte viva de la vida de quien los lee; consigue, sin duda, que se conviertan en parte de la vida de cada una de las personas, trabajando con un lenguaje cuidado, delicado, sutil y ambicioso, que hacen que esta sea una de las mejores historias relacionadas con la Novela Negra que se puedan leer dentro de la narrativa hispánica.

Y es que, la historia de Elena Blanco, Zárate, Chesca, Buendía, Mariajo y Orduño, pese a estar en la élite de la investigación policial, no son personas con vidas privilegiadas. Pérdidas y adicciones marcan sus vidas como pueden marcar la del resto de los mortales. Mola no ha realizado con esta historia una oda a la Policía, más bien, lo que ha conseguido es que el lector empatice con las y los agentes.

Con un tono ciertamente desenfadado, Carmen nos pone en bandeja el entendimiento de qué significa la crueldad humana. Certifica con sus palabras que el mundo no es idílico ni un lugar seguro. Nos enseña cómo, allí donde nos creemos que todo está sujeto a la norma, la avaricia y la violencia tienen un lugar de privilegio. Es tan duro lo que relata que a veces te obliga a tomar aire, beber un vaso de agua y continuar con la lectura.

Nos habla del amor entre sus páginas. Pero no de un amor idealizado, nos habla de ese que siente una madre por su hijo pese a quién sea el hijo. De ese amor capaz de superar la barrera del silencio; de ese amor que no conoce límites. También, de las posibilidad de la reinserción. De segundas oportunidades. De que los errores, por muy grandes que sean, pueden arreglarse.

Mi opinión

Esta trama es, sin duda, una de las mejores tramas que he leído en mi vida que tengan que ver con el género de novela negra. Arriesgada, con muchísima personalidad, un lenguaje propio, historias cíclicas, escrita de un modo coral en el que todas y todos los personajes tienen un sentido.

Carmen Mola desarrolla una fisionomía de los personajes propia, en la que la descripción de los mismos pasa por la parte emocional y psicológica, no tanto por la física. Desarrolla personalidades que van evolucionando en el desarrollo de los libros haciendo que el lector entienda y asuma los cambios, no siempre a mejor. Reserva elementos sorpresivos de cada una de las personas que conforman su trilogía para dar paso a una historia de la que no saldrás igual que cuando empezaste a leerla.

Una trilogía que te ayuda a comprender y saber el qué el cómo y el cuando de ciertas situaciones; que te ayuda, sin duda, a mirar con otros ojos la vida.