FJ Rebollero
Redactor jefe de Ahora Diario.

Poco antes de que el mundo cambiase por completo, a escasas horas de que el Gobierno decretase ese Estado de Alarma que tantas consecuencias nos ha traído, a la vista de cuál iba a ser el devenir de los días, como ya os conté, caminé a Chueca.

Chueca amaneció aquel diez de marzo, como cada día, llena de vida. Las calles, llenas de gente impávida a la realidad que estábamos viviendo, acogían las risas, los encuentros, las primeras veces. Había un halo de luz pese a la amenaza de tormenta que se podía vislumbrar en el cielo encapotado. Quizá, un presagio del futuro incierto al que nos hemos visto condenadas todas las personas que habitamos en este mundo.

La cultura

Me acerqué al barrio. Y lo hice no sin miedo, siempre he sido muy miedica con cualquier tipo de tema referido a la salud. Caminé, desde luego, con el firme deseo de encontrar allí un refugio, un lugar en el que esa enfermedad de la que no sabíamos nada, acabase desapareciendo. Al menos, y llamadme pretencioso, de mi mente. Y la cultura, sin duda, siempre ha sido un lugar perfecto para resguardarse del frío.

Se agolpaba la información referida a la COVID-19 en los telediarios. Hasta el Sálvame inauguró en aquellos días una sección sobre salud. No había vida. Ni un minuto de vida.

Entré en Berkana. Y Mili, librera y amiga, me entregó dos regalos en forma de libro: en primer lugar, Lo que te pertenece, de Garth Greenwell, con el que inauguré, de una manera discreta este espacio de literatura. En segundo lugar, En la tierra somos fugazmente grandiosos, de Ocean Voung, otro acierto de literatura LGTB, ya lo adelanto, para este 2020. Hice un acopio de libros; me despedí de mi amiga y caminé de nuevo a casa.

Leí a Garth con mucho entusiasmo. Casi sin aliento me dejaron algunas de sus páginas mientras el mundo giraba muy despacio. Poco después, habiendo cumplido con gran parte de mis obligaciones, comencé a leer a Ocean Voung, un autor con el que empaticé desde el primer segundo.

En la tierra somos fugazmente grandiosos

Me permití el atrevimiento de pausar su lectura. Hay veces que no estamos preparados para según qué libros, y, desde luego, el de Ocean se merecía el mayor de mis respetos. Una novela en la que exprime los sentimientos hasta dejarlos inutilizados; en la que juega con la sutileza a la vez que trabaja con la crudeza. Una suerte literaria que debería mostrarse en las clases, para que los niños y las niñas sepan qué es ser maltratado por tu orientación sexual, identidad o expresión de género.

Tuve que parar. En España había demasiados muertos diarios, no estábamos como para conocer más historias tristes; de verdad que no. Al poco, sentí el arrepentimiento. Y menos mal que seguí leyendo. Porque sin duda, Ocean es, para este humilde lector, un autor revelación de ese 2020 tan oscuro que, en cierta media, ha merecido la pena por lecturas como la de En la tierra somos fugazmente grandiosos.

La trama

De estilo epistolar, casi como un diario intimísimo, el autor traslada al lector una carta que le escribe a una madre que no sabe leer y en la que explica, paso a paso, cómo ha vivido los hechos que han forjado su personalidad.

Doblemente discriminado en el colegio, por LGTB y por migrante, Voung describe a la perfección los diferentes estadios emocionales por los que pasa cualquier persona que tiene que reconocer cuál es su orientación. Con el añadido de que, en el caso del personaje principal, no le acompaña su familia. Formada por una abuela, ya mayor, una madre con la que mantiene una relación tormentosa y un padre ausente. Un padre que, además, fue detenido por maltratar a su madre.

Un libro en el que se habla del primer amor y de los miedos que nos surgen a todas las personas LGTB cuando, de repente, nos damos cuenta de que nuestra atracción no sigue la norma. En definitiva, una suerte de diario en el que todas las personas nos podemos ver reflejadas, en mayor o menor medida, que hacen de su autor un ejemplo de autosuperación.

Sin duda, una suerte de libro para un 2020 tan extraño, que, a quienes lo hemos leído, nos ha ayudado a evadirnos de esta enfermedad tan atroz.