FJ Rebollero
Redactor jefe de Ahora Diario.
 La novela negra tiene, hoy en día, una clara y notoria representatividad en el entorno literario español. En Los Ausentes, podemos disfrutar de un texto respetuoso con el género, que da una vuelta imprescindible por el pasado del terrorismo vasco.

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En esta ocasión, analizo una novela que me llamó la atención desde que leí el título. Los ausentes es un escrito que reserva un espacio central para la violencia. La violencia que se vivió en una España muy presente en la que la banda terrorista ETA no daba tregua. Al estilo de Patria, de Aramburu, Juana Cortés nos introduce en las páginas más oscuras de nuestra historia reciente para acercarnos a una realidad que no debemos olvidar. Y menos en estos tiempos en los que, políticos de diferentes formaciones, intentan apropiarse del dolor de las víctimas.

Los Ausentes

La trama se sitúa en Euskadi, en el año 2007, cuando, tras el fracaso de la última tregua, ETA prepara un nuevo golpe para mostrar su fortaleza. Biden Alzola, profesor universitario y defensor de la vía pacífica, es secuestrado por dos pistoleros encapuchados.

Su mujer, al recibir la llamada de la banda, que reivindica la acción, siente cómo su mundo se resquebraja. Toma la decisión, en esa misma noche, de entrar a la acción. Y es ese el giro más espectacular que da este libro sobre las historias que tienen que ver con la banda terrorista.

Cortés nos acerca al sentimiento que recorre a la víctima a través de su familia. Nos habla del amor desde una tercera persona muy presente, utilizando esta tercera persona para narrar la historia desde diferentes puntos de vista. Da voz a los personajes, desarrolla su parte psicológica mostrando sus dudas, miedos y pensamientos. En esencia, mostrando la naturaleza humana.

Un acierto apostar por Los Ausentes teniendo claro, eso sí, que el dolor invade la historia.