Mateo González Alonso
Mateo González Alonso. Periodista sociocultural.

Lo de ser un “muerto ilustre” ha sido siempre una profesión sin futuro en este país. Aunque la propuesta de Ley de Memoria Democrática parece abordar la pobre realidad del Pabellón de los Hombres Ilustres situado en Madrid a pocos pasos de la estación de Atocha dotando a monumento de patrimonio con un nuevo nombre; cambiar la situación es lenta. Apenas unos políticos del XIX se congregan en algunos esmerados mausoleos en el claustro vecino al convento de los dominicos.

“Clara Campoamor parece ser que podría ser la primera mujer enterrada en el que será rebautizado como Pabellón de España”

Clara Campoamor parece ser que podría ser la primera mujer enterrada en el que será rebautizado como Pabellón de España. Con este panorama no es de extrañar que sea el monumento menos visitado de cuantos administra Patrimonio Nacional –y eso que es gratis–.

El sueño de Calderón

Más allá de los políticos, ¿dónde están tantos hombres y mujeres que han inmortalizado sus nombres en la Historia con mayúscula? Las rocambolescas búsquedas de las últimas décadas de los principales autores de los Siglos de Oro de la Literatura dan buena cuenta de una forma de hacer las cosas tan chapucera como desagradecida. Hace unos días el georradar comenzada a buscar en una pared de la madrileña iglesia de la Virgen de los Dolores de los restos de Calderón de la Barca. El dramaturgo de ‘La vida es sueño’ era capellán mayor de la sociedad sacerdotal que aún a día de hoy tiene su sede en las inmediaciones de dicho templo.

“Las confesiones de un moribundo párroco en los años 60 descubiertas”

Tras un incendio durante la Guerra Civil se pensó que se había perdido para siempre el cuerpo del autor que se pensaba depositado en una arqueta de mármol. Las confesiones de un moribundo párroco en los años 60 descubiertas recientemente han inspirado las labores de investigación para saber si en lugar de la arqueta –que sería una especie de señuelo cenotáfico– los restos fueron puestos a buen recaudo de asaltantes en una hornacina.

Habrá que buscar a Lorca

Y es que la historia es más rocambolesca ya que es posible hacer el ADN a cualquier resto posible que aparezca ya que, desde 1923, un dedo, en concreto el metacarpo de la mano derecha de Calderón, se encuentra en el centro de documentación del Institut del Teatre de Barcelona. Ahora a través de la búsqueda geotérmica puede haber sorpresa, como la ha habido hace años con los restos de Cervantes o Quevedo. Habrá que seguir buscando a Lorca y otros tantos, mientras se cobra por ver falsas tumbas del Greco u otras grandes figuras de la historia.

No es cuestión de hacer un calco de Panteón de París o hacer competencia a los enterramientos reales de El Escorial, pero un poco de respeto histórico no vendría mal. De momento, parece que lo de ser un muestro ilustre no compensa.