El Reina Sofía conmemora la bondadosa crueldad de León Ferrari

El autor, nacido en Argentina, fue uno de los nombres fundamentales del arte latinoamericano

Galería en el Museo Reina Sofía
Galería en el Museo Reina Sofía

Ahora llega al Museo Reina Sofía de Madrid y lo hace para quedarse: sus herederos han hecho una gran donación de su obra que se muestra en una exposición que su legado, marcado por la provocación como arma de lucha política, como informa EFE.

El legado de Ferrari (Buenos Aires, 1920-2013) ha estado históricamente rodeada de polémica -tanta, como premios internacionales- y así lo advierte el museo al inicio del recorrido, donde se ha colocado un cartel que avisa de que algunas imágenes pueden herir la sensibilidad de algunos espectadores.

El uso de símbolos religiosos para denunciar la guerra, el abuso de los gobiernos, las estructuras de poder y la normalización de la violencia son la parte más conocida de su obra y también algunos de los hitos de la muestra “La bondadosa crueldad”.

Ferrari, ha abordado a lo largo de su carrera un amplio repertorio de medios artísticos, desde la escultura, el dibujo, la pintura, el grabado hasta el sonido y el cine. Durante una etapa en Italia en los años cincuenta, produjo esculturas en cerámica estilísticamente vinculadas a la Abstracción europea de aquel tiempo. De retorno a la Argentina comenzó una significativa producción de esculturas de alambre antes de producir sus obras sobre papel. En ellas las formas orgánicas y gestuales unas veces parecen abstracciones y otras aproximaciones a alfabetos legibles o indescifrables. Más adelante, convencido de que el artista debe comprometerse éticamente Ferrari combina sus intereses formales vanguardistas con un tipo de arte de denuncia política.

Su sensibilidad

Nacida en Zurich, Schendel se trasladó junto a su familia a Italia siendo aún niña, para emigrar finalmente a Brasil al final de la Segunda Guerra Mundial. Allí comienza su producción artística, iniciándose como ceramista y luego como pintora. A principios de los años sesenta, Schendel produce un volumen considerable de obras sobre papel aplicando técnicas inéditas, en las que se manifiesta su interés por el gesto escrito y su búsqueda de la transparencia dentro de la materia.

A fines de la década crea obra tridimensional, utilizando el papel como soporte para esculturas abstractas de formas abigarradas y produce complejas acumulaciones de signos y escrituras entre soportes de acrílico transparente. Hasta su muerte en 1988, Schendel mantuvo una sensibilidad hacia la dimensión ética del arte, concibiéndolo como una de las más radicales expresiones de la condición humana.

Juicio Final

En “Juicio Final” de la serie “Excrementos” una escena de la Capilla Sixtina aparece manchada por heces de pájaros para denunciar la arbitrariedad de la justicia, y en su obra más icónica, “La civilización Occidental y Cristiana” (1965), un Cristo crucificado sobre un avión militar estadounidense denuncia la naturalización de la violencia por parte de la sociedad.