F. David Ruíz es un escritor paciente, de los de papel y boli. Un escritor que trabaja con el relato de los hechos; el relato que le plasman mujeres, en este caso, que vivieron la dureza y la crudeza de los años más sanguinarios de la historia reciente de un país que aún hoy no   ha resarcido el dolor de cuarenta años de sombras y silencio.

Alma de Cántaro es un libro de autoaprendizaje. De autoaprendizaje de un autor que ha jugado con la palabra dicha transformándola en palabra escrita. Y que ha ganado, por derecho propio, el II Certamen de Biblioteca Fundación Antonio Gala.

Y es que este filólogo cordobés ha sido uno de los becarios de la Fundación Antonio Gala.

¿Cómo te decidiste a presentarte al concurso?

“La novela era un proyecto que se tiró unos cuatro años en una libreta, a modo de entrevistas”

La novela era un proyecto que se tiró unos cuatro años en una libreta, a modo de entrevistas, a mujeres de mi zona. Soy de un pueblo pequeño de Córdoba que se llama Rute. Presenté ese proyecto a la Fundación Antonio Gala y estuve un año trabajando en él en el que defino como el mejor año de mi vida.

Se quedó en un cajón a falta de diez páginas del principio. Estuve muchos años colaborando con la Fundación después, y me animaron a seguir con ella, y al final terminé la novela y la presenté al concurso.

¿Por qué investigaste la posguerra andaluza?

He vivido con mi abuela, una mujer que tenía una manera muy peculiar de contar la vida. Es quien me enseñó a tener un mapa sentimental de esta tierra. Cuando me fui, muchos años después, intenté llevarme conmigo todas esas historias que mi abuela me había contado y que otras mujeres también me habían contado.

F. David Ruíz muestra Alma de Cántaro, premiado en el II Certamen Biblioteca Fundación Antonio Gala

Había empezado a investigar sobre memoria sin saber que, años después, esto se podía llamar memoria oral. Había intentado recoger todas estas historias. También me parecía importante desmitificar y deshacer el relato romántico que se hace algunas veces de la miseria, de la mujer coraje.

¿Qué pasó en la posguerra andaluza?

Andalucía es de las regiones españolas donde más desaparecidos de la Guerra Civil tenemos. Es desagradable comparar con otras regiones, pero lo que pasó en muchos pueblos andaluces, como decía la canción de Serrat, por no pasar aquí no pasó ni la guerra.

“Hubo un abandono absoluto y más que una guerra como tal, lo que hubo fue una sociedad clasista que condenó a la sociedad a la migración”

Hubo un abandono absoluto y más que una guerra como tal, lo que hubo fue una sociedad clasista que condenó a la sociedad a la migración.

En tu investigación ¿cómo has tratado la brecha de género?

Básicamente he encontrado muchísimos tipos de modelo de mujer. No tenemos que contar una única visión, en la novela se ven muchas mujeres distintas. Se ve que el papel de la mujer se juega desde un salón de espejos en el que el lector o la lectora se puede ver, o no, reflejado. Puede amar a un modelo u odiarlo.

Encontré muchísimos modelos de mujer y, sobre todo, mujeres a las que he tenido que seducir literariamente un poco para que me contasen lo que yo quería.

¿Qué línea separa el reporterismo histórico de la labor puramente del escritor?

No soy historiador, soy filólogo, y eso vaya por delante. Siempre hablo desde un punto de vista literario y trabajo memoria oral. En muchas ocasiones esa memoria oral está relacionada con la subjetividad de quien te relata la historia. Hay que reivindicar la memoria de los pueblos.