Juana Cortés
Juana Cortés, ganadora del Tiflos de Cuento

Juana Cortés Amunarriz (Hondarribia, 1966), ha escrito una novela que trata sobre un secuestro llevado a cabo por ETA en 2007. A modo de thriller psicológico, Juana Cortés es una escritora entregada, pausada, elegante en la utilización que hace del lenguaje.

No te pierdas  Los Ausentes, de Juana Cortés Amunarriz

ETA

La autora consigue que te pongas en la piel de Leire, protagonista innegable de la trama, y que comiences a hacerte preguntas que, poco a poco, se van a ir desgranando en el libro. No es una lectura sencilla; sobre todo, por la carga emocional. Pero sí que es una lectura obligada.

Uno de esos libros que marcan, para bien, una época.

La autora

Juana, por otro lado, es una mujer afable. Segura, cuentista como le gusta definirse por su dedicación a los relatos, luchadora y combativa. Alguien que, sin duda, ha trabajado a conciencia el libro que hoy traemos a esta entrevista pero del que ya hemos dado unas pinceladas en la crítica de la semana pasada.

El terrorismo está aún en nuestras cabezas. Pero, sin duda, historias como las de Juana nos ayudan a desgranar y conocer cómo vivió la sociedad de Euskadi una de las hojas más negras de nuestra historia reciente.

Y es que, Los Ausentes, se merece una serie que espero pronto disfrutemos en nuestras pantallas.

¿Por qué elegiste el 2007 para situar la historia?

No quería llevar la novela a los años más duros del terrorismo de ETA. Prefería este momento que es posterior, en el que se ha roto la tregua, y en el que se ha roto con la ilusión. La ilusión de haber conseguido acabar con la banda terrorista.

Los Ausentes
Los Ausentes, de Juana Cortés, trata sobre un secuestro perpetrado por la banda terrorista ETA

Me gustaba ese momento como mezcla. Había habido paz y la banda volvió a actuar. En la trama también necesitaba ciertos recursos que, en 2007, sí que existían. Como los teléfonos móviles para las comunicaciones.

¿Crees que las nuevas generaciones están olvidando qué significó ETA?

Creo que sí. Lo he podido comprobar con gente más joven, por ejemplo, cuando ven Patria. Se sorprenden. Muchos jóvenes no saben por ejemplo quién es Miguel Ángel Blanco; se cae en la desmemoria como recurso y cabe siempre destacar la importancia del recuerdo: es la mejor manera de no repetir.

Todos los productos que se están haciendo sobre ETA, ya sean adiovisuales o en formato libro, también van a ayudar a romper con ese olvido.

¿Crees que hace falta más cine documental que aborde el terrorismo de ETA?

Sí; creo que tenemos que abordarlo. Fueron años muy complejos. Todas y todos tenemos cierto trauma con el terrorismo. Al menos yo lo tengo. Y abordarlo desde diferentes ámbitos es también conocer qué ha pasado.

No digo que vayamos a solucionar un tema ni a hacer un discurso claro, porque es una situación muy compleja. Pero siempre ayuda a ver cosas. Tenemos recuerdos emocionales, y no reales, de esa época.

¿Cómo es publicar en una pandemia?

La publicación es muy distinta. No hay presentaciones, a la prensa se la atiende por teléfono. A fin de cuentas, la literatura es uno de los campos de la cultura que no ha sufrido esta gran crisis.

Tenemos que seguir apoyando al teatro, al cine, a los musicales. Porque la cultura es básica y están pasando muy malos momentos.

¿Ha habido invisibilización de la mujer en la literatura?

Sí. Había menos escritoras, porque tenían menos posibilidades de publicar. Un ejemplo es, cuando miramos la lista del Premio Nobel, hay muchas menos mujeres.

Ahora mismo hay muchas mujeres escribiendo literatura y hay grandes escritoras. El producto tiene que estar al margen de quién lo haya escrito.

Has apostado por papeles primordiales en el libro que protagonizan mujeres, como Leire

En este caso siempre estuvo concebido que sería una mujer la que iba a tirar del carro y la que iba a iniciar la acción. Leire significa legionario, un soldado.

La verdad es que la historia de Euskadi es mucho más matriarcal que en el resto del país. El matriarcado lo he vivido en mi familia y en otras familias. Hay un papel muy fuerte de la mujer como organizadora, la que lleva el peso de la familia.

Nuestras madres, nuestras abuelas, tienen historias fascinantes. Escribo mucho sobre ellas porque tienen historias que me producen ternura y admiración.

¿Te consideras feminista?

Creo que es muy difícil no ser feminista en el siglo XXI. Hay muchas cosas aún por mejorar. Por eso el 8M se llena de mujeres, y también de hombres que apoyan la igualdad, en pos de una igualdad real.

Creo que se ha recorrido un gran camino y queda mucho aún por recorrer. Y sobre todo en otros países. Hay culturas que necesitan al feminismo. Es difícil no ser feminismo porque aún hay un camino por hacer. Feminismo es igualdad. Y es lo que tenemos que reivindicar. Porque todavía hay que empujar, porque no está todo hecho.