David Lerín

El  pasado domingo 28 de marzo, dos organizaciones de extrema derecha, Acción Juvenil Española (AJE) y el Movimiento Católico Español (MCE), celebraron una jornada de exaltación del franquismo en Madrid, permitida por la Delegación del Gobierno en esta comunidad, para conmemorar el “LXXXII Aniversario de la Victoria” y “Día de la liberación de Madrid”, que fue cuando la capital de España cayó en manos de los sublevados contra el gobierno la República. La jornada consintió, según describen los propios convocantes, en una “Misa en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, liturgia del Domingo de Ramos de la Comunidad Benedictina”, un “acto de exaltación nacional en el Arco de la Victoria”, y una “ofrenda floral ante el Panteón del Generalísimo Franco en Mingorrubio”.

Este hecho se une al ocurrido el 15 de febrero. Ese día unos 300 neofascistas se manifestaron por Madrid hasta el cementerio de la Almudena para rendir homenaje a la División Azul, unidad militar de voluntarios españoles que combatieron contra la Unión Soviética encuadrados dentro del Heer, fuerzas terrestres de la Wehrmacht del ejército de la Alemania nazi, durante la Segunda Guerra Mundial. Esta marcha estuvo convocada por la organización neonazi Juventud Patriota y fue secundada por otros grupos de extrema derecha como España 2000 o FE-La Falange, estando presente su jefe nacional, Manuel Andrino.

Esta marcha se repite cada año sobre estas fechas, reuniendo a grupúsculos neonazis de toda España, coincidiendo con la conmemoración de la Batalla de Krasny Bor (u Operación Krasni Bor), que tuvo lugar el 10 de febrero de 1943, donde participó activamente la División Azul. Este año se ha cumplido el 78 aniversario de dicho acontecimiento.

El Franquismo

En dicho evento una de las oradoras, Isabel Peralta, profirió lemas antisemitas sin ninguna ambigüedad: “Es nuestra suprema obligación luchar por España, luchar por Europa, ahora débil y liquidada por el enemigo. El enemigo siempre va a ser el mismo, aunque con distintas máscaras: el judío. […] El judío es el culpable y la División Azul luchó por ello”.

Otro de los ponentes fue Ignacio Menéndez, abogado de Carlos García Juliá, autor de cinco asesinatos y cuatro intentos de homicidio en la matanza de Atocha contra los abogados laboralistas: “Hace falta que incumpláis el toque de queda, que os reunáis con vuestros familiares y amigos, que seáis más de seis como somos hoy aquí; y que os abracéis, y que cantéis y que viváis alegres. Porque el fascismo es alegría”. Al mismo tiempo, el acto contó con un oficio religioso ante el monumento que recuerda a la División Azul, sobre el que se colocó una corona de flores con una esvástica según relató Miguel Ramos, del diario lamarea.com que se hizo eco del suceso.

Pero estos no son casos aislados de apología del fascismo y del franquismo en nuestro país. El 20 de noviembre de 2020 se cumplieron 45 años de la muerte del dictador. En ese 20N y en los días posteriores se celebraron varios homenajes y más de 15 misas en honor a Francisco Franco y a José Antonio Primo de Rivera, en diversas partes de España por parte de los nostálgicos del régimen. Además, estos actos se siguen produciendo en esta fecha cada año en el Valle de los Caídos,  donde sigue inhumado el fundador de Falange, a pesar de que la Ley de Memoria Histórica prohíbe en dicho lugar tales eventos de homenaje.

Código penal

En este sentido, es ineludible que se plantee la prohibición de la apología o exaltación del fascismo, de la dictadura franquista y de sus crímenes. Para ello sería necesario reformar nuestro Código Penal y establecer que estos actos constituyan un delito de odio. En un Estado democrático, al igual que ocurre en otros países europeos como Alemania, Italia, Austria o Francia, no es racional que se puedan seguir produciendo homenajes al fascismo o el franquismo con total impunidad. Por otro lado, desde las asociaciones de víctimas de la dictadura se siguen pidiendo que se puedan exhumar a todas las personas que aún yacen en las fosas comunes y retirar toda la simbología franquista que aún existe en los espacios públicos.

Sin embargo, el problema no acaba solo poniendo fin a estos actos, debemos impugnar también las ideas de sus herederos políticos. En este sentido, existe un riesgo evidente para nuestra democracia: la formación ultraderecha Vox. Este partido político no condena el franquismo, pretende derogar la ley de Memoria Histórica, afirma que el “actual gobierno es el peor en los últimos 80 años de  historia de nuestro país”, tiene líderes orgullosos de su pasado falangista como Ortega Smith o Jorge Buxadé, y ha creado un “sindicato” identificado con el ideal nacionalsindicalista de Falange de la JONS.

Por último y como conclusión, es transcendental crear un amplio consenso social y democrático, lo más extenso posible, frente al neofascismo, a los nostálgicos del franquismo y a sus herederos políticos. Hay que construir un basamento social desde la educación, la calle y las instituciones contra estas ideas que suponen un grave peligro para nuestro actual sistema democrático y que ponen en riesgo todas las libertades construidas tras el fin de la dictadura.