Aurelio Romero
Periodista especializado en comunicación corporativa, sociolaboral y política

Ciudadanos: ¡Salvad al soldado Arrimadas! Hay quien dice saber por qué Arrimadas se vino de Catalunya a Madrid. Y son varias las personas que coinciden en un punto: el ex presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, se había convertido en un lastre y su estrategia iba a terminar entregando rendido su partido al Partido Popular. De esto hace muchos meses. Rivera ya era un político moribundo y amortizado para quienes insuflaron aire en ese globo desnudó.

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¡Salvad al soldado Arrimadas!

La OPA hostil del “nuevo” Partido Popular sigue el mandato de Aznar -lo de construir una sola casa para el centro derecha- pero no se inicia a rebufo de sus sugerencias. Esta operación tiene bastante que ver con los discursos del congreso último del PP, en el que la perdedora -Maria Dolores de Cospedal, exsecretaria general- le robó el triunfo a la ganadora, mano derecha de Mariano Rajoy y su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Los actuales presidentes de Andalucía y Castilla León también viven las consecuencias de aquellos congresos regionales y muestra un escenario de coalición con Ciudadanos diferente al de Murcia o Madrid, amén de otra razones.

Viene bien recordar que ese congreso de los populares se planteaba como el de la renovación de la derecha frente a un Ciudadanos exultante en las últimas elecciones generales. Un congreso en el que la derecha más casposa de España hablaba de renovación y del que viene un perdedor elevado a la máxima autoridad del PP. Ahí nació Pablo Casado y su Partido Popular, quebrado, debilitado, y su rama más ultraderecha soplándole en la oreja la palabra “sorpasso” desde Vox.

Operación Fraga

Cuando José María Aznar se refería hace nada a repetir la “operación Fraga” -aunar a toda la derecha sin tener que tocar una melodía democrática- olvidaba que el padre del Partido Popular ni siquiera votó la Constitución y los hijos más europeos que se adhirieron a través de Adolfo Suárez y el CDS sobreviven en el sótano, peleando contra la sede de Génova o echando unas horas en La Sexta.

El envío de Inés Arrimadas a Madrid intentaba “centrar” de manera urgente la estrategia liberal de Ciudadanos y recuperar las señas de identidad que Rivera perdió firmando con el PSOE acuerdos un día si y al otro no. Catalunya ya se daba por perdida con Rivera al frente del Cs y la esperanza de recuperación pasaba por reordenar ese partido neoliberal con algún lenguaje más moderno, el espacio que el PP abandonó desde su congreso anti-Rajoy. Así lo pensaban los dueños del globo naranja, que contaban los días que faltaban para que el vuelo de Arrimadas llegase a Madrid, para tomar el relevo del que se refugió entre coplas.

La OPA

Como en cualquier OPA, hay acuerdos o navajas salvajes, es0o es lo de hoy. Ya sabemos que Isabel Ayuso someterá a juicio popular su desastrosa gestión al frente de la Comunidad de Madrid. También Trump ganó las elecciones estadounidenses. Pero el país está más centrado ahora en salvar a Ciudadanos, cualquiera que sea su peso electoral. Faltan dos años para elecciones generales y lo que importan son sus votos y dónde los coloca.

Más allá de Madrid, Murcia o Castilla y León, el escenario político español dentro de un par de meses puede ser tan diferente que, aunque hay quien piense lo contrario, aquel globo naranja que encumbró a un Rivera inesperado para pelear electoralmente en Catalunya puede haber recuperado su hilo conductor. Catalunya vuelve donde estaba y no se esperan mejoras, el pacto parlamentario del PSOE con las minorías es un equilibrio de reloj de arena y los ajustes económicos que deja pendientes el Covid-19 se tendrán que plantear a finales de este mismo año de cara a los presupuestos del 2022. Pese a la gravedad sanitaria y social, España no es Jauja, aunque lo parezca.