David Lerín

La Biblioteca Nacional de España (BNE) expone hasta el 4 de abril de 2021 la exposición titulada “Concepción Arenal: la pasión humanista 1820-1893” con motivo de los 200 años del nacimiento de la escritora y pensadora gallega del siglo XIX, que destacó como una gran defensora de los derechos humanos. A propósito de esta exposición conviene subrayar la importancia de esta figura que rompió muchos estereotipos sociales de su tiempo, venciendo los convencionalismos misóginos del siglo en el que le toco vivir .

En este sentido, es necesario recalcar la relevancia que tuvo Concepción Arenal como precursora y pionera en diferentes aspectos y dimensiones en los que profundizaremos: reivindicación del papel de mujer, sanidad universal, humanización y dignificación de los presos, combate contra el esclavismo y ayuda al necesitado.

Concepción Arenal

En primer lugar, debe ser considerada como una precedente evidente del feminismo,  al denunciar la sociedad patriarcal y la condición de la mujer en el siglo XIX, que ella misma sufriría en sus propio ser, ya que tuvo que lidiar, en toda su vida, con un mundo de hombres, que recluía a la mujer al ámbito familiar y del hogar.

Recordemos que para acudir a la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid, tuvo que “disfrazarse” de hombre, cortarse el pelo y vestir levita, capa y sombrero de copa. Al averiguarse su identidad verdadera se le obligo a realizar un examen para autorizarla a asistir a las clases, a las que acudirá posteriormente, tras aprobar dicho examen, de forma segregada al resto de compañeros. Pero su lucha no acabaría aquí, viéndose muchas veces acallada o silenciada por su condición de mujer: “¿Porqué obrar, si soy una voz que nunca nadie escucha?”.

Academia de Ciencias Morales y Políticas

Fruto de estas dificultades tuvo que presentarse bajo el nombre de su hijo Fernando, que tenía diez años, al concurso de la Academia de Ciencias Morales y Políticas, que ganó, siendo primera mujer premiada por esta institución. A pesar de ganar dicho premio, la Academia le negó la invitación para formar parte de la entidad como indicaba la costumbre hasta ese momento.

En su obra “La mujer del porvenir” criticó sólidamente la teoría de la inferioridad de las mujeres por razones biológicas ampliamente extendida en la España del siglo XIX. El propósito de Arenal era conseguir que la mujer estudiara y fuera respetada sin ser reducida únicamente a ser al papel de madre:

“Es un error grave y de los más perjudiciales, inculcar a la mujer que su misión única es la de esposa y madre […]. Lo primero que necesita la mujer es afirmar su personalidad, independientemente de su estado, y persuadirse de que, soltera, casada o viuda, tiene derechos que cumplir, derechos que reclamar, dignidad que no depende de nadie, un trabajo que realizar e idea de que es cosa seria, grave, la vida y que si se la toma como un juego, ella será indefectiblemente un juguete”. La educación de la mujer

Además, denunció la miseria en las casas de salud existentes y defendió una sanidad universal, es decir, abogó por el derecho de todo ciudadano a una asistencia sanitaria global, con clara implicación del Estado, que también debía de ocuparse de la promoción de asilos, escuelas y cárceles dignas: “Abrid escuelas y se cerrarán cárceles”.

Este último punto va a ser uno de los pilares más importante de su pensamiento (“odia el delito y compadece al delincuente”), defendiendo sin ambigüedades unas condiciones de vida digna en las cárceles para los reclusos  (“un preso, una celda”) y la reinserción social de los mismos. Igualmente, criticará los métodos inhumanos de pena de muerte en su obra “La ejecución de la pena de muerte”. Su lucha, para mejora la vida de los presos, le llevo a ser nombrada “Inspectora de las cárceles de mujeres”, ​siendo la primera mujer que recibió este título, lo que le permitía visitar prisiones de mujeres y comprobar así la situación deleznable en el que vivían las reclusas. Fruto de estas investigaciones, publicará “Estudios penitenciarios” que le dará una influencia y un prestigio internacional indiscutible como penalista.

Sociedad Abolicionista Española

Concepción Arenal se opuso enérgicamente al esclavismo, siendo miembro de la “Sociedad Abolicionista Española”, que premió su obra “Oda a la esclavitud”. Recordemos que esta práctica, en España, no fue completamente ilegal hasta octubre de 1886, fecha en la que se liberaron 30.000 esclavos que existían en territorio cubano.

Debemos enfatizar, también, su compromiso humanista en defensa de los débiles, su labor como trabajadora social en oenegés y su empeño en la transparencia y eficacia de la asistencia social. En este sentido, denunció duramente la mendicidad, apostando claramente por su erradicación. Fundó la “Constructora Benéfica”, que estaba dedicada a la edificación de viviendas asequibles para obreros. También, colaboró en la organización de la “Cruz Roja del Socorro” para los heridos de las cruentas guerras carlistas (Hospital de Campaña en Miranda de Ebro).

A pesar de todo lo que hemos mencionado, esta figura inconmensurable, defensora de los derechos humanos, ha estado  desapercibida, ensoberbecida y minusvalorada para buena parte de la sociedad. En gran medida esto se debe a que el franquismo trasladó una imagen de Concepción Arenal vinculada únicamente a la caridad y al asistencialismo cristiano, marginando y ocultado su lucha por la dignidad en las prisiones o su reivindicación feminista. Debemos recuperar de forma integral a esta personalidad esencial del siglo XIX, reparando la falta de reconocimiento a una gran pensadora que destacó como precursora de los derechos de la mujer, de los presos y de las personas en exclusión social.