Esmeralda Marugán
Esmeralda Marugán es Periodista. Presenta y produce el programa Verde Esmeralda, en Libertad FM

Lo mío es de sexo, no de género. Dice la Wikipedia lo siguiente: “El periodismo es una actividad profesional que, en términos generales, consiste en la obtención, tratamiento, interpretación, redacción y difusión de informaciones, a través de los medios de comunicación social como la prensa, la radio, la televisión, internet… Cuyo propósito principal es proporcionar a los ciudadanos y ciudadanas información veraz y oportuna para hacer valer sus derechos ante la sociedad. 

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Y sí, yo lo soy, y además me siento, y desde hace “tantos-tantos” tiempos, que lo mío es de sexo, y no de género, es decir de nacimiento (incluso en el oficio) y si me convirtiera en poeta, porque eso es “mi deseo”, diría ante mi pregunta, periodismo eres tú.

“Lo mío es de sexo, y no de género, es decir de nacimiento (incluso en el oficio)”

Tú, pero ¿quién eres?  Miras, y ves, oyes y escuchas, lees y preguntas… ¿Lo hago como Bécquer, a través del espejo del amor, o desde el púlpito del dios “tengo razón”? Despertarse con los sonidos del “absoluto”, ensordecen mi oído, por ello quiero, antes de seguir juntando letras, por si alguien las lee, dejar claro que esto es mi opinión, que no busco convencer, y usaré las mayúsculas imprescindibles, detrás de los puntos, intentando no olvidar la gramática que no aprendí en Gales.

Íbamos a ser Reinas

Y eso que yo también “iba a ser reina” (de reyes), y fui de las que, sin nombre propio, podría haber figurado en el libro ¨Íbamos a ser Reinas¨ que la periodista, escritora y actual Directora General de Igualdad en el Gobierno de Asturias, Nuria Varela, publicó con Ediciones B en el año 2008.

Eso sí, ya que no conseguí evitarle esa nefasta herencia a mi hija, pido a mis dioses, y a mis brujas, que no lo sea mi nieta, ni ninguna de las nuevas generaciones. Incluso que no lo sean ni de “sangre azul”, pero sí que viajen y aprendan, que vivan y sientan, que sepan ser ellas.

He estado en el colegio de Luna el día de su cumpleaños, observando con admiración el fondo y las formas de las niñas y de los niños de su grupo. Si no les estropeamos, y si borramos “el patriarcado”, en lugar de influidos por él, querer borrar a las mujeres, estoy convencida de que no serán ni víctimas ni verdugos.

Tampoco me vería como madre, en este caso abuela, medicándoles para cambiar su género. Con ello no estoy negando ningún deseo o inclinación sexual, pero en su momento adulto, y con el peso de la ley contra quienes les rompen la infancia y adolescencia, convirtiendo sus vidas en un genocidio oculto bajo las gafas de la hipocresía, y de un mercado, “el de la carne fresca”, desde el propio ámbito familiar, que es en el que la justicia está más ciega.

Sobre el género

Hablo con Nix,  la Diosa de la noche, y con  Hipnos, ambos madre y padre de Morfeo, y les pregunto cómo pueden concilian sus sueños los responsables de que Irune Costumero no duerma cada noche con su hija, y me aparecen otras madres, y otros hijos e hijas, también los asesinados por sus padres, como Andrea Rascón González, (24 de Abril de 2003),  pese a las 51 denuncias que interpuso Ángela, su madre, en las mismas comisarías y juzgados españoles que le obligaron a entregarla durante un régimen de visitas del que jamás hubo retorno.

El Tribunal Supremo reconoció, 15 años después, la responsabilidad del Estado español, pero sigue sin cumplirse su deseo: “no entregar nunca más a ningún hijo, ni hija a padres maltratadores y/o pederastas”. La relatora especial de la ONU para la Violencia contra las mujeres, ha expresado su profunda preocupación por la integridad física y mental de Costumero y de su hija, pese a ello, nuestros políticos y políticas están en su desfile electoral de mañana, y aunque sea un día muy santo y romántico, no parece que sean ellas, nosotras, ni por supuesto las criaturas, la principal preocupación de ninguno, salvo para pedirnos nuestro voto (logrado con sudor y lágrimas por el feminismo radical, de raíz).

Bárcenas

Aquellas, y muchas de hoy, y yo, tiramos de la misma manta, sin que tengamos ningún parecido con el señor Bárcenas, y nuestra prioridad sea la vida, porque precisamente es la que sigue en juego en los juzgados españoles, sus vidas, y sucede debido a que, amparándose en falsos síndromes creados por un pedófilo, y respaldado por sus perversos secuaces, (que para colmo van cambiando de nombre, según sus intereses), han convertido su profesión en un negocio tan amoral como rentable, en el que deciden no creer el testimonio de los menores, y los castigan alejándoles de sus madres por defenderles, para dejarlos a merced de sus agresores. Solo hay una manera de definirlo: tortura.

Al final va a ser cierta la frase de “sigue el rastro del dinero”… El mismo que ha llevado al periodismo a estar en las manos del que paga y, paradójicamente, a no cobrar por trabajar, y a los partidos políticos en las manos de quien les financia.

¿EN QUÉ MANOS ESTÁ LA HIJA DE IRUNE COSTUMERO?

¿Quién me responde a las 6W?