Aurelio Romero
Periodista especializado en comunicación corporativa, sociolaboral y política
 El PNV tiene asegurados sus presupuestos para los próximos seis años. Con el respaldo siempre dócil del PSE-PSOE y, mañana, con quien sea, si el voto socialista se vuelve a derrumbar.

En las causas mayores siempre tendrá enfrente a Bildu y sus batasunos, pero el Podemos vasco ya se deja acariciar mientras se diluye. Y si no, gobernará con el PP, o lo que quede de él, porque en la derecha el nacionalismo domina el patio entero.

Urkullu

El beatificó lehendakari Urkullu I se ha adelantado a los Reyes Magos y le ha enviado a Pedro Sánchez una carta recordándole, sin decirlo, varias claves: “yo tengo el gobierno y mis presupuestos trazados de aquí a seis años. En tu mano tienes el botón de los fondos europeos de reconstrucción postcovid. Tú querrás gobernar al menos cuatro años más; yo necesito tapar agujeros y vacunar la economía vasca versus nuestras empresas. Hablamos. Muxu”.

Al mensaje le han puesto un titulo en inglés usual: “Euskadi Next 21/26”, lo que viene a decir “todo esto vamos a hacer”. Con sus 188 medidas estructurales, coyunturales, circunstanciales y de oportunidad -aunque el índice del documento les dé otro nombre- el gobierno del PNV se ha guisado y comido a solas el plan de futuro económico para ese periodo de seis años, que le lleva hasta la tercera legislatura autonómica, contando la iniciada este año 2020 con mascarilla y mucho descaro político.

Cámaras de comercio

Afirmaba haberlo negociado con las fuerzas vivas Cámaras de Comercio, Confebask, Eudel, el Consejo Económico y Social, las Diputaciones Forales y los Ayuntamientos, todo el universo nacionalista vasco. Se trata de 13.200 millones de euros, de los que 5.700 se le piden al gobierno de Pedro Sánchez como destinatario de los fondos europeos para toda España. El resto, 7.500 millones, sería aportado por la Comunidad Autónoma en el plazo de esos seis años desde sus presupuestos anuales y Urkullu ya hablaba de participación pública y privada. El nacionalismo vasco ha esperado a que se aprobasen los Presupuestos Generales del Estado, gracias a su palanca política, pero no ha querido dejar pasar la Nochevieja para que el gobierno español cogiera resuello y le ha envidado su advertencia: pase lo que pase en Catalunya el 15 de marzo, el PNV sigue siendo el rey.

Para la oposición en Euskadi, el Programa Euskadi Next 21/26 ha sido un petardo navideño en pleno rostro. Para saber lo que opina el socio socialista habrá que esperar a que se acabe el ruido, no vaya a ser que les llegue alguna andanada. De momento, desde el Podemos vasco se habla de disparate, de ensoñación, por la cantidad de millones que el PNV aspira a manejar.

El PSOE

Sobre el anuncio del Programa vasco de recuperación económica se plantean tres cuestiones, al margen de si la deuda del gobierno de Sánchez con el PNV se puede pagar así o no. Surge la pregunta de si esa apuesta nacionalista que le puede asegurar el gobierno seis años más, es el premio final por dejar al PSOE presidir un gobierno apoyado por las minorías parlamentarias. Nace también la sospecha de que ya ha comenzado la hora del reparto de los fondos por debajo de la mesa y que el Programa vasco es el esperado farol de arranque. Dará que hablar,.

El PNV le pide a Pedro Sánchez un Plan Marshall para Euskadi con fondos europeos

De lo que no escucharemos casi nada es del significado real de ese plan para Euskadi. Esas 188 medidas ya se han comenzado a desgranar y calificar como proyectos desestimados anteriormente, caducos y sin actualizar, medidas que dormían en el cajón de lo imposible. Con la conocida eficacia del PNV para difundir su gestión, han seleccionado proyectos que tienen nombres propios en los territorios históricos, en localidades punteras y en la memoria de lo que se contó y no fue. Ha comenzado la información masiva sobre cada proyecto, como si fuesen acuerdos de un Consejo de Ministros, y llega a los puntos de interés eficazmente.

La realidad de las cifras -y de los proyectos- es un órdago político con final claro: tapar los viejos y los nuevos agujeros de la economía vasca, incentivar el resultado del Convenio vasco con otros fondos diferentes, verter muchos cientos de millones de euros sobre la iniciativa empresarial del territorio y dejar que el río político corra por España sin rozarles.

Para el nacionalismo abertzale, Madrid no es tierra enemiga y la izquierda vasca  dominada por Bildu tocará la campanilla durante la acción de gracias.