David Lerín

El martes 4 de marzo se celebrarán en la Comunidad de Madrid elecciones anticipadas, que supondrá los duodécimos comicios en la Asamblea autonómica. El detonante de la disolución de la Cámara madrileña fue la presentación de una moción de censura en la región de Murcia, fruto de un pacto entre el PSOE y Ciudadanos, que quedó anulada en 48 horas. Ante esta situación, la presidenta de Comunidad , Isabel Díaz Ayuso, utilizó sus competencias para disolver la Asamblea y convocar elecciones anticipadas, impidiendo una moción de censura similar en la capital. A pesar de ello, dos mociones fueron presentadas por la oposición al gobierno madrileño, con el propósito de bloquear dicho adelanto electoral, circunstancia que no fue permitida por el Tribunal Superior de Justicia de esta Comunidad.

Estas elecciones suponen un evento político cardinal que debemos investigar con calma, ya que el futuro del gobierno de la región puede tener efectos a corto o medio plazo en el ejecutivo español. Por eso, ante la importancia de estas elecciones en una de las comunidades más relevantes del Estado, conviene analizar algunas claves desde de una visión politológica y desde la perspectiva de la sociología política.

Las elecciones

En primer lugar, debemos mencionar el factor determinante que puede suponer que Ciudadanos consiga o no representación en el hemiciclo madrileño. El límite electoral de un 5% puede dificultar enormemente la presencia de la formación naranja en dicha Cámara, ya que superar esa cifra de votos puede suponerle conseguir fácilmente 7 escaños y jugar un papel fundamental en el futuro gobierno, sobre todo si no hay mayoría absoluta en los bloques conservador o progresista. En cambio, una cifra inferior, además de dejarla sin representación, recrudecería la crisis interna del partido, en un momento en el que se está jugando su supervivencia política.

Otra variable política y sociológica en la que debemos fijarnos es la abstención. Como indican todos los análisis postelectorales, una elevada abstención perjudica a los partidos progresistas, ya que esta se da especialmente en los barrios humildes de la región. Como ejemplo, podemos citar lo ocurrido en las ultimas elecciones autonómicas, donde el total la abstención bajo del 31,09% al 31,77%. Por barrios, la participación aumentó en los distritos históricamente más conservadores y pudientes, como Chamartín, Salamanca o Fuencarral. En cambio, en los más humildes la abstención se hizo notar: Carabanchel (pasó del 35,93 al 38,64%), Latina (del 31,42% al 33,33%), Puente de Vallecas (del 36,68 al 41%) y Villa de Vallecas (del 31,67 al 34,91%). Por tanto, es vital que si la izquierda quiere ganar estos comicios ilusione y movilice a este electorado potencial.

Unidas Podemos

En este sentido ha ido la estrategia de Pablo Iglesias de Unidas Podemos, lo que se ha denominado como un “golpe de efecto” (Eduardo Bayón, Miguel Ángel Alfonso), al dejar la Vicepresidencia del gobierno para postularse como candidato a la presidencia de la Comunidad y ofrecerse a sus excompañeros de filas de Mas Madrid/Más País para unir sus fuerzas contra “la derecha y la ultraderecha”. A pesar de que el partido de Iñigo Errejón haya rechazado tal ofrecimiento, el efecto electoral de Iglesias parece que obtendrá parte de éxito, según atestiguan todas las encuestas reproducidas hasta el momento, que dan a la coalición morada una representación substancial, llegando, en algún sondeo, a la tercera posición.

El resto de la izquierda tiene desafíos importantes. Por una parte, Mas Madrid, que obtuvo un gran resultado electoral en la última cita electoral autonómica gracias al efecto Carmena/Errejón, es seguro que descenderá en escaños, sin embargo todavía mantendrá parte de su capital político heredero, en gran parte, de la antigua alcaldesa de Madrid. Además, destaca por tener una candidata reseñable, Mónica García, que ha realizado una oposición significativa contra la gestión de la pandemia de Ayuso. Asimismo, sabemos que está región es donde el partido de Errejón es más sólido, como se constató en las generales de noviembre, al obtener dos diputados al Congreso de los Diputados.

El PSOE

Por su parte, el Partido Socialista Obrero Español, que vuelve a repetir con el profesor Ángel Gabilondo, tiene un reto transcendental en estos comicios: atraer a parte del electorado más centrista desencantado con Ciudadanos. Las declaraciones que estamos conociendo de Gabilondo contra el “extremismo” van en este sentido. Esta tarea no es fácil, ya que buena parte del perfil del electorado del partido de Arrimadas está escorado a la derecha en la escala ideológica. Por ejemplo, según el estudio postelectoral del CIS (2019) tras las elecciones generales de noviembre, casi la mitad del electorado que gana Vox en estos comicios procede de la formación naranja.

En la derecha, como ocurre habitualmente, el electorado conservador estará muy movilizado. El objetivo declarado de Isabel Ayuso es reunificar a todos los votantes conservadores en torno al Partido Popular y consolidarse como un pilar primordial contra el gobierno de Pedro Sánchez. Para ello, pretende la fagocitación política de Ciudadanos y captar a buena parte del electorado de Vox, que tiene en estas elecciones la difícil tarea de diferenciarse políticamente de Ayuso.