Mayte Morodo
Mayte Morodo. Activista cultural LGTBI.
 Hace unos meses a un chico de 15 años en Bilbao le apeteció ir al instituto con falda en lugar de pantalón. Al principio todo transcurrió como cualquier día y no sucedió nada, hasta que durante una clase el profesor le castigó y le llevó a la psicóloga del centro. Esta no paró de preguntarle si se sentía chica y el chaval le dio una lección diciendo que no se pone ningún género y si tuviese que hacerlo sería un chico.

Este joven preparó un Tik Tok explicando lo sucedido y lo publicó. Recibió cientos y cientos de visualizaciones. Toda esta historia derivó en el “Movimiento falda”. Muchos alumnos acudieron a sus centros vestidos con esta prenda para reclamar sus derechos. Durante unos días no dejaron de aparecer vídeos de chicos y chicas apoyando su causa. Este movimiento nos muestra que merece la pena escuchar a nuestros adolescentes. Que la mayoría de estas nuevas generaciones vienen pisando fuerte y con las ideas muy claras respecto a la igualdad.

¿Falda o pantalón?

Personalmente me gustaría conocer la respuesta de esa psicóloga a las preguntas: ¿Por qué insiste usted a un chaval de quince años en si se siente chica en lugar de escucharle explicarse de porqué se pone una falda? ¿Cuándo usted ve a una chica ponerse un pantalón le hace la misma pregunta a la inversa? ¿Qué diferencia hay entre un personaje famoso con faldas en un photocall, un miembro de la realeza europea y este niño? ¿Les preguntaría lo mismo a todos ellos?

Si buceamos en la historia podemos comprobar por ejemplo que en China durante la dinastía Han, en el siglo III a.C. se empezó a utilizar el hanfu. Vestimenta tradicional que se sigue utilizando en diferentes eventos. Se trata de una túnica larga ajustada a la cintura. Esta prenda se mantuvo hasta que durante la dinastía imperial Qing (s. XVII-XX) se creó el qipao para mujeres y el changshan para hombres, que se convirtieron en obligatorios para toda la población. Es un traje recto de una sola pieza con cortes laterales.

En nuestro país vecino hasta la Revolución Francesa sobre todo los hombres de clases acomodadas usaban faldas y tacones y a partir de entonces todos estos elementos pasaron a ser de uso exclusivo de mujeres. Rusia el zar Pedro I aprobó en 1701 una ley que obligaba a todos los hombres rusos a llevar pantalones exceptuando a granjeros y clérigos. En el siglo XV encontramos en las Tierras Altas de Escocia (Highlands) el origen de la falda escocesa que era una prenda que formaba parte de una especie de uniforme llamado “feileadh mor”.

Este traje fue prohibido en el siglo XVIII tras la derrota de los jacobitas y la incorporación de Escocia al Reino Unido, aunque se mantuvo el kilt. La historia de la falda escocesa es tan interesante que sería una pena resumirla aquí en un par de renglones. Igual que la fustanela en Grecia, caftanes en África, sarong en Malasia e Indonesia, etc.

La moda

Diseñadores famosos como Givenchy, Armani, Kenzo, Galiano, Jean Paul Gautier o Palomo Spain entre otros, han incluido en algún momento la falda para hombres en sus colecciones. Actualmente existen hombres que la utilizan a diario porque les gusta, les resulta cómoda y porque no tienen que dar explicaciones a nadie. Sin embargo podemos poner como ejemplo a un pequeño de cinco años que adora las faldas y los vestidos de princesa. Y su madre no tiene ningún problema en ponérselos para salir a la calle, ya sea a comprar o a una boda de amigos. Las que si deben tener problemas son otras mamás que se lo recriminan. En este caso ella les contesta que si su hijo es feliz con un vestido de princesa. No va a ser ella quién le borre la sonrisa de felicidad de la carita.

Ojalá algún día se normalice el hecho de que los hombres puedan llevar faldas sin que nadie se vuelva a su paso. Igual que las mujeres llevamos pantalones y nadie se fija en ello.