Fascismo o democracia

Si se nos llamaba exagerados a quienes afirmábamos que Vox es fascismo, esta semana creo que, por fin, muchas personas han abierto los ojos y se han dado cuenta de la realidad

Fascismo o Democracia
Carta recibida por Pablo Iglesias. Fuente Twitter
David Hernández
David Hernández. Periodista político y amante de la cultura.

Fascismo o Democracia. El peligro es real. Se ha evidenciado esta semana. La campaña electoral de los comicios a la Asamblea de Madrid ha desenmascarado al Partido Popular, pero, sobre todo, a Vox. Si se nos llamaba exagerados a quienes afirmábamos que Vox es fascismo, esta semana creo que, por fin, muchas personas han abierto los ojos y se han dado cuenta de la realidad. Han visto que teníamos razón, que Vox sí era para tanto, que Vox es un auténtico peligro para la democracia y la convivencia.

La actitud del Partido Popular, tendiendo la mano al fascismo y lanzando un tweet, que luego borraron, en el que reían las gracias a los fascistas, ha dejado claro de qué lado están. Pero la laxitud discursiva de Ciudadanos, en medio de una campaña de desesperación, de formación perdedora que sabe que va a necesitar más que un golpe de suerte para poder lograr representación, está siendo lamentable. Esos vaivenes del fracasado proyecto de Albert Rivera les está llevando al más catastrófico hundimiento. Y ahí está, Edmundo Bal, con lemas que parecen estar creados por los guionistas de ‘Vota Juan’, con el rumbo aún más perdido que nunca, sin saber qué dirección tomar después de haber tonteado con la ultraderecha. A medio gas, a medio camino y dando mucha vergüenza ajena.

El Fascismo

Los acontecimientos de esta semana nos han retrotraído a nuestro peor pasado. A los años más grises de este país. Hemos visto cómo el candidato de Podemos a la Asamblea de Madrid, Pablo Iglesias, recibió un sobre con cuatro balas y un texto con el que amenazaban a su mujer, a sus padres y a él. Una amenaza similar recibieron la directora de la Guardia Civil, María Gámez, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. A medida que el discurso del odio ha ido extendiéndose por España, la violencia ha ido en aumento, hasta el punto de que candidatos y cargos públicos reciban amenazas de muerte.

Derribar la democracia

Los privilegios de unos pocos poderosos se han convertido en derechos para la ciudadanía en general. Por eso están empeñados en acabar con la democracia y devolvernos a los peores años de nuestro pasado. 

El fascismo más peligroso se hizo evidente en el debate de Cadena SER el pasado viernes, cuando el candidato de Podemos, Pablo Iglesias, abandonó el plató después de que la candidata de Vox, Rocío Monasterio, acusara al Gobierno de España de inventarse las amenazas de muerte contra Iglesias, Gámez y Grande-Marlaska, y negarse a retractarse de la acusación. Los otros dos candidatos de izquierdas, el socialista Ángel Gabilondo, y Mónica García, de Más Madrid, aunque no sin antes soltar sus respectivos discursos, abandonaron el debate antes de tiempo en solidaridad con Iglesias.

Lo sucedido en la SER ha puesto fin a la celebración de más debates electorales, no porque algunos candidatos se nieguen a debatir como han dicho algunos medios de comunicación, sino porque se niegan rotundamente a parlamentar con ningún fascista, para evitar contribuir a la normalización del fascismo y a su blanqueamiento.

Vox

Si algo positivo podemos sacar de lo ocurrido es que la izquierda se ha unido contra el fascismo. Aunque se presenten por separado, con distintos proyectos políticos y con sus múltiples diferencias, caminan en una misma dirección: la de frenar al fascismo. Y es que han visto cómo todo nuestro sistema democrático está en riesgo. Madrid no es más que un ensayo, más que el trampolín para dar el salto al Gobierno de España. Isabel Díaz Ayuso ha tendido la mano a Vox para gobernar juntos la Comunidad de Madrid, lo que les legitimaría para que sucediera lo mismo en España.

Llevamos años hablando de la importancia de los valores democráticos, intentando recuperar la memoria histórica de nuestro país para que el franquismo quedara totalmente enterrado en el pasado y la democracia nunca volviera a estar en peligro. Quienes reescribían el pasado y blanqueaban la historia y hacían todo lo posible para devolvernos a él se han esforzado todo este tiempo en obstaculizar la democracia, la verdadera libertad, y curiosamente, son quienes más utilizan la palabra libertad en esta campaña electoral quienes quieren devolvernos a ese oscuro pasado.

El próximo 4 de mayo, tenemos un deber como ciudadanos: paralizar el fascismo. Salgamos a votar en masa a favor de la democracia. ¡Votemos izquierda! VOTEMOS DEMOCRACIA.