FJ Rebollero
Redactor jefe de Ahora Diario.

La desfachatez con la que el gobierno de la Comunidad de Madrid ha atendido a sus mayores ha sido llevado ante el Tribunal Supremo por ADEPPU. Mientras que la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, hacía su propia campaña mediática con la construcción de un hospital sin unidad de rayos ni quirófanos, más y más personas de avanzada edad sufrían, en soledad, las consecuencias de una pandemia que, en muchas ocasiones, les produjo la muerte.

“Pablo Casado trabaja desde la trinchera política en la que se ha instalado Madrid”

Mientras que el gobierno de Sánchez proponía, mediante el real decreto que reguló el Estado de Alarma, la centralización de los servicios sanitarios, el Partido Popular, liderado por Pablo Casado, trabajaba desde la trinchera política en la que se ha instalado la Comunidad en un intento suicida de convertir Madrid en un animal herido contra el gobierno del Estado. No ha sido un año fácil para ninguna española ni ningún español, pero, para todas aquellas personas que hemos sufrido pérdidas en la familia, esta navidad que se avecina tormentosa, es aún mucho más dura.

Alejadas de quienes nos quieren, todas las personas hemos hecho un sacrificio para que la curva frenase, para poder abrazarnos, besarnos, querernos. Y, sin embargo, hay quienes no han estado a la altura de las circunstancias.

“Hay quienes no han estado a la altura de las circunstancias”

Un hospital al lado de un aeropuerto, ofrecido no hace muchos días como reserva estatal para la vacuna que hará frenar por fin esta pesadilla, se ha llevado cien millones de euros para no tener, ni si quiera, quirófanos. Un hospital que se ha convertido en el buque insignia de un gobierno preso de las ideas suicidas de una mujer que trabaja por hacer posible que el dumping fiscal de Madrid ahogue al resto de autonomías. En un Estado de Derecho, el término justicia fiscal debería estar conectado con el de igualdad; está claro que en Madrid eso no importa.

La causa de ADEPPU, la defensa de las personas mayores, es una de las causas más justas que podemos defender desde los diferentes sectores. Una sociedad que no cuida de quienes han hecho posible que la libertad y la pluralidad política reinen en un país que no hace mucho dejó atrás una dictadura militar, no es una sociedad justa.

Nos piden sacrificios. Y los haremos. Nos contendremos en nuestras casas estas navidades sin abrazar a nuestros seres queridos, porque una forma de amar es sin duda amar desde la seguridad de la distancia, pero lo haremos también porque no queremos que nos encierren en un hospital en el que no nos pueden hacer si quiera una triste radiografía.

“Madrid tiene hospitales con alas enteras desaprovechadas”

Nadie entiende el Isabel Zendal si no lo hace mirando la faraónica obra como lo que es: una intención de algo que, sinceramente, no se necesita. Madrid tiene hospitales con alas enteras desaprovechadas y sanitarias y sanitarios que han salido a las calles para reclamar un salario digno; porque, mientras que se construyen hospitales, se olvidan de actualizar las nóminas de aquellas personas a las que se han atrevido a llamar héroes y heroínas de esta pandemia, a golpe de aplauso, también, en el Barrio de Salamanca.

Madrid tiene un hospital precioso que ha tardado más de diez días en recibir a su primera paciente, con sanitarios llevados a la fuerza, mientras que las personas que trabajan en las residencias lloran agónicas recordando todo lo que han perdido en la pandemia. Porque, por mucho que la señora que preside Madrid, esas personas a las que condena a no llegar si quiera a fin de mes con salarios míseros trabajando en residencias por vocación, también crean vínculos afectivos fuertes con las personas a las que cuidan.

Miles de muertos y un hospital que luce bonito al lado de Barajas pero que no da servicios prácticos a la Comunidad son, sin duda, las dos grandes proezas que ha conseguido Isabel Díaz Ayuso y sin llegar si quiera a ganar las elecciones de Madrid. Desde luego, ambos logros, dignos del mayor de los sonrojos.