Esmeralda Marugán
Esmeralda Marugán es Periodista. Presenta y produce el programa Verde Esmeralda, en Libertad FM

He nacido de mujer. Tengo hija, nieta, hermanas, sobrinas, compañeras, amigas y soy MUJER. También hijos, padre, hermano, pareja y amigos HOMBRES.

Algunos de ellos, y de ellas, tienen compañera/compañero del mismo sexo o del contrario, y hay etapas que se quieren tanto, y bien, a sí mismos, y a sí mismas, que no necesitan pareja, y en ciertas ocasiones son monógamos/as continuados/as, tríos, y hasta dispersos… Y otros, y otras, cambiaron su físico, y su vida, para vivir de acuerdo con lo que sentían.

Compartí el dolor, sufrimiento e impotencia, de los primeros cambios en mi amigo José. Después admiré su valentía, y sus riesgos, y por respeto a su decisión, le empecé a llamar María José. Mi amistad, cariño, y lealtad, no disminuyó, ni aumentó. No quiero que ningún ser vivo sea machacado, no considerado o no respetado por ser diferente, o por no entrar en lo “normal”.

Su definición deja claro que no implica ser mejor, ni estar a salvo de nada, y tampoco, lo contrario. No quiero borrarlos, ni que nos borren, y es que tal vez sea necesario una nueva concepción de su estado y circunstancias, pero NO a costa de las mujeres.

Nacer mujer

Nacer MUJER determina nuestras vidas, como lo hizo desde el principio, así que llamémosla Eva. Es la esencia del feminismo, y no un capricho a descartar. Es biología, ciencia, historia, derecho, política concreta, y específica, de todo lo que nos concierne por ser lo que somos: mujeres.

Nada que ver con los “deseos”, por muy loables que sean los de cada cual, y comprendiendo siempre donde están los límites de los ajenos, y cuya línea es inviolable, por más que desde el ministerio de Igualdad, parezca que lo olvidan.

No dudo de sus buenas intenciones

No dudo de sus buenas intenciones, y estoy convencida de que son inmensas las presiones que reciben, pero  está perdiendo una oportunidad histórica de devolver a todas aquellas, por las que las siguientes vivimos, y lograr su reconocimiento y dignidad, donde por supuesto debe estar incluido el derecho de ella de ser quien es, y el respeto al resto de las mujeres de hoy, y el futuro de sus hijas e hijos.

Cuestionarse términos como regulación, vientres de alquiler, elección por días de género, neutralizar el sexo…, es, además de un brutal desconocimiento biológico, un genocidio existencial.

Algunos cuantos están pretendiendo convertir la vida real en una película, mezclando el guion de varias, y confundiendo derechos con experimentos, para beneficio de los que desean convertir el mundo en un escenario a lo Frankenstein… Pero no nos engañemos, su único interés es el económico, aunque utilicen la siempre manida excusa de la libertad. Debería ser un ministerio de Mujer, y de lo mucho, muchísimo, que queda aún por hacer.

No me sorprende en absoluto que el señor Almeida quisiera ceder ante las presiones de los socios de Vox para eliminar el mural de la pintura de mujeres del barrio de la Concepción de Madrid, cuyas vidas son inmortales, aunque afortunadamente, esta vez, ha vencido la sensatez, y no se lo han permitido.

A la mujer del Partido Popular

Cuentas tendrá que dar a su conciencia, y a las mujeres del Partido Popular, que son muchas las que merecen un respeto. Nos quitan a todas, y sale muy barato matarnos, violarnos, maltratarnos, abusar de nosotras y de nuestras criaturas… Lo vemos en algunas sentencias judiciales, en el tratamiento cotidiano que recibimos, y en las dificultades del día a día, y de sus noches…

Pero soy lo que soy: MUJER y ello me ha dado 3 milagros elegidos, mis hijos e hija, junto a algunos sufrimientos heredados, y la sororidad que voy adquiriendo, no sin esfuerzo y compromiso, y desaprendiendo del peso cultural que me quiere invisibilizar.

Pero por mucho, y muchos, incluso algunas que lo intentan, no lo van a lograr ni colectiva,  ni individualmente. Me lo debo y se lo prometo a Luna, y a todas las que nazcan hoy, y mañana.