Mayte Morodo
Mayte Morodo. Activista cultural LGTBI.

Esperábamos con muchas ganas la Feria del Libro de Madrid, donde estaba previsto presentar libros temáticos y reivindicativos. Nos las prometíamos muy felices haciendo planes con nuestra gente hasta que llegó la Covid-19 y trajo de la mano la suspensión de todos los actos multitudinarios, nos confinaron y a medida que fue pasando el tiempo se nos fueron apagando nuestras ilusiones. El único acto que se salvó fue el 8M, y en determinados sectores ha sido señalado como el culpable de esta pandemia que nos está azotando en todo el mundo.

¡Cómo somos las mujeres!

En cualquier caso y por desgracia, a las mujeres nos siguen persiguiendo, despreciando, vejando, violando, atacando, acosando y matando, y el ancestral Código Penal vigente no nos protege íntegramente de los individuos que cometen estos abominables actos. En este Código Penal se recogen leyes, entre otras, en las que bajo la categoría de abuso se contemplan actos que claramente representan una violación. En innumerables e indeseables casos muy graves hay una clara falta de condenas ejemplarizantes.

Si a esto le sumamos la facilidad que tienen los menores para acceder a páginas de contenido pornográfico, con imágenes vejatorias de mujeres en películas clasificadas como XX, y la falta de control parental en los accesos a estas Webs, se crea una situación que invita a que se delinca y abuse de nosotras, porque es lo que estas películas están normalizando en esta generación. Si, además de ser mujer eres lesbiana, bisexual o transexual, la discriminación es doble o triple, porque se nos tachan de enfermas, viciosas o trastornadas entre muchas otras lindezas que prefiero omitir pero que la mayoría conocemos.

Mujeres trans

Dentro del colectivo LBT, las mujeres trans son las más castigadas. Muchas empresas no las contratan porque en lugar de fijarse en su currículo se fijan en su físico. Este es uno de los motivos por los que muchas de estas mujeres ni siquiera van a entrevistas, prefieren opositar ya que es la única manera de asegurarse el mismo trato que reciben el resto de personas.  Casi todos los días hay agresiones a mujeres trans y nadie mueve un dedo, de hecho, en muchos casos ni se denuncian por miedo a las posibles represalias que podría. Estas mujeres están en una situación muy grave, viéndose empujadas, en muchas ocasiones, a prostituirse.

Hay mujeres LBT que no han salido del armario por miedo a la reacción de sus padres

Hay mujeres LBT que no han salido del armario por miedo a la reacción de sus padres y demás familiares, además del miedo a la sociedad a la hora de enfrentarse a ella. Hay casos que no se atreven a ir simplemente de la mano de su pareja para evitar posibles agresiones, algo inaceptable en el siglo en el que vivimos. Antiguamente esa era la “normalidad”, cuando teníamos que escondernos porque nos daba miedo la reacción de las personas por la calle.

La educación

Todo fruto de la educación conservadora, católica-cristiana que en su momento recibíamos y que actualmente es mucho más abierta y comprensiva que antes ¿o no? Planteo esta pregunta porque a veces, en el metro, por ejemplo, cuando oyes hablar a gente joven sus conversaciones te trasladas a muchos años atrás y piensas <<Qué pena, ¿Cómo es posible que hablen así con lo jóvenes que son? Cuánto odio hay en esas palabras; y cuánto desconocimiento>>.

Llevamos muchos años luchando por nuestros derechos, saliendo a las calles a reivindicarlos. Se van consiguiendo, muy despacito, pero se van consiguiendo, ciertos avances. A veces de una manera demasiado tibia. Esto no significa que podamos dejarlo ahí, hay que seguir con esta lucha.

Mientras existan familias que educan a sus hijos en el odio y la discriminación en lugar de en el respeto a la diversidad y a nuestra intimidad, hay que seguir saliendo a gritar exigiendo nuestros derechos y el de todas las mujeres, derechos humanos sin distinción alguna de etnia, sexo, nacionalidad o religión. Tenemos derecho a la vida y a la libertad (de expresión y opinión), al trabajo, a desarrollar nuestra vida. Queremos igualdad real y la queremos ya. Queremos eliminar todo rastro de machismo patriarcal que aún hoy se aprende en los libros de texto, en las aulas y en la misma sociedad.