¿Somos dueños de nuestra libertad sexual?

¿Dueños de nuestra libertad sexual?
¿Dueños de nuestra libertad sexual?
Ana Hernández Reyero
Ana Hernández Reyero es activista por la cultura LGTBI

¿Somos dueños de nuestra libertad sexual? Como mujer bisexual he sentido dificultades a la hora de encontrar un espacio en el que sentirme cómoda. Aunque creo que cada vez es más amplio el abanico, solemos sentirnos a caballo entre dos mundos y podemos percibir cierto apremio para escoger una preferencia, aunque no tenga porqué haberla.

Cuando eres bisexual y tienes relaciones con mujeres, puedes verte en situaciones incómodas en las que la persona con la que estás compartiendo un encuentro sexual cree no llegar a satisfacerte o incluso centrarse demasiado en la penetración. Que a las mujeres bisexuales nos gusten también los hombres, no es directamente proporcional a que nuestra sexualidad se reduzca al coito, al igual que no lo es para las mujeres heterosexuales.

“¿Somos dueños de nuestra libertad sexual? Como mujer bisexual he sentido dificultades a la hora de encontrar un espacio en el que sentirme cómoda” Ana Hernández Reyero

Con respecto a los hombres heterosexuales, las mujeres bisexuales no nos sentimos atraídas por otras mujeres para dar rienda suelta a vuestras fantasías y no sólo deseamos sexo oral por ello. Como estos, podría poner mil ejemplos para que todas las personas que lean este texto se identifiquen; pero, lejos de querer ofender a nadie, simplemente intento reflexionar sobre experiencias propias en voz alta.

¿Dueños de nuestra libertad?

Es triste que hoy en día siga habiendo un montón de ideas preconcebidas y prejuicios respecto al sexo que se debe practicar según la orientación o el género de tu pareja sexual. Creo que este es un tema muy manido y por ello, es difícil contar algo que sea nuevo o que resulte fresco. De manera que cuando me decidí a escribir el artículo, hice una pequeña encuesta sobre prácticas sexuales a las mujeres y hombres de mi entorno, de edades comprendidas entre 20 y 65 años, con diferentes orientaciones y preferencias sexuales. Ha sido muy interesante, no voy a entrar a contaros los gustos sexuales de la gente, creo que no se trata de esto. Destacaría con agrado que no hay ninguna inclinación concreta y que las respuestas son muy heterogéneas. Puntualizando que no todo el mundo participó, las mujeres y hombres de hoy siguen sintiéndose no muy cómodos hablando de su sexualidad.

Y no, este no es un artículo para hablar del patriarcado o de la cultura del machismo intrínseco en nuestro sistema socio-cultural, o para presionar a nadie a que hable de algo si no se siente cómodo. La intimidad es algo muy personal.

Reflexión

Pero sí me gustaría que fuese el tipo de artículo que invita a la reflexión dando voz a personas reales y no sólo a cifras. Voy a lanzar una serie de preguntas derivadas de las respuestas obtenidas, espero que os resulten de ayuda para forjar vuestra propia opinión, tan válida o más que la mía.

¿Por qué masculinizamos los juguetes sexuales?, ¿por qué a los genitales masculinos se les suele atribuir un nombre femenino: (espada, porra, verga, picha, polla, etc..) y a los juguetes para mujeres uno masculino: (Dildo, consolador, vibrador, succionador, etc..)?, ¿por qué el uso de arneses o strapon deforma conceptos como la feminidad o la masculinidad?, ¿por qué el placer de la mujer está tan idealizado como perseguido?, ¿por qué el placer de los hombres está tan banalizado y estereotipado?, ¿nos permitimos libertad sexual o nos amoldamos a ideas aprendidas?. Podríamos estar preguntándonos y analizando eternamente desde diferentes perspectivas y obtendríamos un abundante mar de respuestas. El ser humano tiene una naturaleza curiosa difícil de acallar.

Educación

Recuerdo que siendo una niña, me encontraba a mi misma mirando unas escaleras como si no fuesen tal, haciendo un inmenso esfuerzo por olvidar lo que significaban e intentar observarlas de otra manera diferente a la que me habían enseñado.

Lo cierto es que cuando escarbas un poco en este tipo de temas, no es difícil darse cuenta de que se trata de una seria cuestión educacional. Y que los conceptos más difíciles de romper son los que  provienen de nuestra infancia más temprana.

¿Dueños de nuestra libertad sexual?

Por esta razón, mis nuevos proyectos creativos se centran en literatura infantil. Al crear un cuento, pienso en mis ahijados de 2 y 4 años, de esta manera siento que no hay tantas normas para trasmitir una idea, que puedo ser mucho más imaginativa con las imágenes y los textos porque para ellos aún no hay nada “raro”, no hay nada inverosímil, ya que todo es posible. Aplaudo a todos aquellos que han tenido que romper con algo para construirlo de nuevo. Pero me parece de vital importancia que las generaciones futuras puedan construirse desde la ausencia de la existencia de una única verdad.

Y aunque pueda sonar un poco utópico, creo en el cambio, así como en el movimiento al que te expone un continúo aprendizaje. Porque si somos capaces de borrar una línea, podremos escribir otra nueva. Y no hablo de olvidar lo que somos, sino de ser capaces de apartar lo que creemos ser para conocernos de verdad.

El día del libro

Por ello, es fundamental  que se celebren días como “el día del libro” que abogan para que cada uno de nosotros tengamos voz, que sigamos escribiendo, leyendo; en definitiva, creando sin miedo. Es maravilloso poder encontrar esos espacios en los que sentirse libre para escribir lo que a uno se le pasa por la cabeza.

Lo cierto es que nos educamos rodeados de libros, nadando entre letras, vocablos y expresiones que nos ayudan a construir nuestra personalidad e intereses. Es crucial que trabajemos en los más pequeños, de manera que puedan acceder a crear su propio criterio e identidad, sin que conlleve penitencia alguna.

 ¿Educamos desde la libertad?

Pecamos de querer encasillarlo todo, de coleccionar las realidades en cajoneras y moldes que podamos organizar en espacios segregados de nuestras cabezas,  es la forma en la que nos han enseñado a comprender.

Me pregunto: ¿Educamos desde la libertad, empatía y respeto? y ¿Cómo influye esto en nuestra propia libertad sexual?.