Laura Fernández
Activista feminista por la igualdad y los Derechos Humanos.

Ahora con todo el tema de la pandemia no nos hemos olvidado de las mujeres víctimas de violencia de género, las mujeres migrantes son un foco muy vulnerable, ya sea por mujeres y por migrantes. Y es que la violencia sigue muy arraigada en casi todas las familias sudamericanas  y nos preguntamos ¿por qué la familia consciente la violencia de género no hace nada?

Las mujeres migrantes venimos de una cultura patriarcal que aún lleva muy arraigada la violencia. Tal es así que cuando hay violencia en la pareja la justificamos porque es así como nuestros padres y la sociedad nos han enseñado a vivir. Lo más grave es que esto es una cadena que nunca acaba porque esas mismas mujeres siguen educando a sus hijos varones en la misma cultura machista y a las mujeres a ser sumisas y obedientes.

Niños y niñas

No nos damos cuenta del daño que estamos causando en esos pobres niños y niñas que tienen que presenciar a diario como sus papas golpean a sus madres. Y que muchos de ellos también son golpeados y hasta violados por su propio padre, esos pobres niños de mayores podrían ser un potencial maltratador y las niñas víctimas. Conozco muchos casos donde estos niños que han presenciado tanta violencia de mayores son alcohólicos, maltratadores, delincuentes y las niñas aprenden a normalizar lo que han visto en sus casas. De mayor buscan el mismo patrón que el padre UN MALTRATADOR y sigue la cadena, también estas niñas son violadas y de mayores son prostituidas y vendidas por sus propios padres.

Aun queda muchos años de educación en igualdad. Para romper esas cadenas que aun oprimen a esas mujeres en la que muchas de ellas terminan asesinadas por sus parejas y que la sociedad y el entorno en muchos casos lo justifican diciendo “ella se lo buscó”. “O ¿qué habrá hecho para que la mataran?, “seguro iba provocando ella misma”. Así de cruel sigue siendo la sociedad. Una sociedad que tiene mucho que aprender para cambiar y  a las mujeres el estado debe  ofrecerles garantía ,protección ,apoyo para que ellas puedan denunciar sin tener miedo a las consecuencias que podría traer dicha denuncia. En muchos de los países sudamericanos el estado y la justicia siguen estando tan corrompidas que siguen siendo cómplices de esta lacra que es el maltrato hacia las mujeres .