Vox y el populismo

El populismo es una “estrategia”, “ideología” o  “ideología delegada”, según las diferentes definiciones que se ha dado desde la Ciencia Política
El populismo es una “estrategia”, “ideología” o  “ideología delegada”, según las diferentes definiciones que se ha dado desde la Ciencia Política
David Lerín

El populismo es una “estrategia”, “ideología” o  “ideología delegada”, según las diferentes definiciones que se ha dado desde la Ciencia Política y la Sociología de este fenómeno político, que está fundamentado en la confrontación dualista entre pueblo y élite. En el caso del populismo radical de derechas, el pueblo suele ser identificado con la nación étnica (etnicismo y nativismo), y la élite con el establishment y clase política. El populismo de izquierdas, en cambio, pone su énfasis en la crítica a la élite economía y en la desigualdad social.

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Populismo de Vox

Desde la fundación Vox hasta el año 2019, no constatamos en el discurso de Vox unos rasgos populistas explícitos suficientes para etiquetar ideológicamente a la formación política de Santiago Abascal como partido populista. De hecho, es muy significativo que las alusiones a los términos “élite” o “pueblo” (u otros conceptos con denotación análoga), tan importantes para el populismo como acabamos de mencionar, son casi imperceptibles en todos los documentos programáticos de esta organización.

En este sentido, varios académicos se han pronunciado sobre esta concepción en Vox y han llegado a una conclusión similar: Xavier Casals, Beatriz Acha, Gema Sánchez Medero, Vicente Rubio-Pueyo, Carles Ferreira, Eva Anduiza o Ana Belén Fernández García. Todos estos autores, con diferente argumentario, afirmaban que el populismo no configuraba un elemento clave en la formación de Abascal.

Elemento central

En efecto, hasta el año 2020 este rasgo definitorio no era un elemento central en su ideología. Aunque sí observábamos algunos componentes populistas implícitos contra las “oligarquías” en algunos discursos que hemos analizado, aunque siempre van a quedar subordinados a otros principios ideológicos: etnonacionalismo, es decir una concepción étnica de lo nacional que conlleva un rechazo al fenómeno migratorio; y palingenesia ultranacionalista, esto es, la reivindicación un pasado mitificado y glorificado del país que se quiere recuperar o reinstaurar (Roger Griffin).

Sin embargo, el año 2020 supone un punto de inflexión interesante en su estrategia populista. Para ello, ha desafiado a las instituciones representativas y ha deslegitimado el poder ejecutivo que es definido como“gobierno del fraude”,  “gobierno ilegítimo y traidor”, “gobierno criminal”, etc.

Estrategia populista

En esta estrategia populista ha centrado su mensaje político en las redes sociales, despreciando a los medios de comunicación mayoritarios y vetando el trabajo de sus profesionales, que son identificados como parte del “establishment” y de las “oligarquías”, al igual que hizo Trump. Políticamente, su actuación ante los Presupuestos Generales del Estado refleja esta táctica, optado por manifestaciones en la calle, en diferentes ciudades, en lugar de presentar enmiendas en el Parlamento.

En este sentido, el partido de ultraderecha ha intentado penetrar electoralmente en sectores populares, donde no consigue ser la fuerza hegemónica. Podemos ejemplificar esto en el video “Obrero y español” (mayo de 2020), publicado en las redes sociales oficiales de Vox, que muestra de forma muy explícita el propósito de la formación de atraer el voto de sectores de clase trabajadora. Asimismo, debemos mencionar los videos de Santiago Abascal con su abuela gallega, en las elecciones autonómicas de Galicia de 2020, donde se resalta la figura del padre de la abuela de Abascal que es evocado como un “humilde trabajador ferroviario”.

El sindicato de Vox

La culminación de esta búsqueda del voto obrero es la creación del sindicato “Solidaridad”, que tiene como misión, según el presidente de Vox, “proteger a los trabajadores, a sus familias, a nuestros barrios y a nuestra industria”, contra los “sindicatos existentes se encuentran en manos de oligarquías que sólo obedecen al poder y a quién les entrega las subvenciones”. Analizando este fenómeno, debemos interpretar que la creación de este sindicato, indiscutiblemente “apoyado, promovido y ayudado” por esta formación, se enmarca en una finalidad electoral, ya que se produce dentro del contexto de las elecciones autonómicas vascas y gallegas, que tuvieron lugar el 12 de julio de 2020. Por otro lado, habría que cuestionar el uso del término “sindicato” para definir a esta organización ya que pretende representar simultáneamente a “pequeños empresarios”, “autónomos” y “trabajadores” y no posee, prácticamente, ninguna propuesta de carácter laboral en sus planteamientos.

Vox pretende, con esta estrategia populista, aumentar su apoyo entre los sectores populares y de clase trabajadora, en los que no consigue ser predominante, como se aprecia de las investigaciones postelectorales del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS, 2018a, 2018b, 2019a, 2019b), lo que es claramente un hándicap muy importante para su avance político. Por tanto, su táctica populista está entroncada en una finalidad netamente electoral.