Aurelio Romero
Periodista especializado en comunicación corporativa, sociolaboral y política

Es inevitable que los discursos sobre los grandes proyectos de país suenen siempre igual, cualquiera que sea su contenido, lo de menos es quién lo diga y la ideología que los impregna. Ese tono grandilocuente de quienes los presentan invita a que el oído ciudadano cambie de canal o en su día pasar la hoja del periódico. Todo sonaba igual cuando López Rodó contaba durante el franquismo sus Planes de Desarrollo y ahora, al escuchar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciando el Plan (con mayúscula) con el que la ayudas europeas permitirán dar la vuelta al país con políticas transversales y aspectos esenciales como la igualdad, la sanidad, el cambio climático y la industria, por abreviar, y no es poco.

El Presidente

El presidente decidió hablar primero ante los medios de Comunicación como si estuviese en la tribuna del Congreso de los Diputados, el día antes de presentar allí ese mismo plan. Desde el punto de vista de la comunicación social y los medios es de agradecer ese detalle, que no es de cortesía ni aproximación y que le será criticado inmediatamente. Como se vio, muchos de los periodistas allí presentes venían con las preguntas hechas desde la calle y a otra cosa. El presidente prefirió adelantarse a cualquiera que tuviese en la cabeza hacerse con la propiedad de su Plan, total o parcialmente. Y “calentar” el ambiente para la sesión parlamentaria ante el grueso de la oposición, todos por igual, como si se tratara sin serlo, de un voto de confianza.

El poder

No obstante, el tono, la dimensión del contenido y los tiempos daban, juntos, la misma apariencia del torero que, seguido de su cuadrilla, pisa el ruedo con aire inequívoco de maestro, la muestra evidente de su poder en lo interno y en lo aparente. El líder hablaba de proyecto de país sin una sola cita a la existencia de dirige un gobierno de coalición. Un día antes, en el Congreso de los Diputados su socio, Unidas Podemos, ponía como hoja de perejil al ministro de Seguridad Social (entre otras funciones) que hablaba de pensiones. “También en las parejas hay a quien le huelen los pies, pero es nuestra pareja”, dixit con ligereza canaria la diputada de UP.

Pedro Sánchez paseará el Plan de Recuperación Económico del Gobierno “mas ambicioso desde el ingreso de España en la Unión Europea” y después lo enviará a la Comisión Europea para su revisión. Antes, habrá hecho suyo en solitario dicho Plan, que los diferentes niveles del Gobierno discutirán después con los sectores afectados/beneficiados. Es evidente que Pedro Sánchez ha querido evidenciar que no es un rey desnudó, que nadie le va a pisar la cola de su capa presidencial y que el PSOE metió a España en Europa y volverá a hacerlo.

El futuro

Este Plan viene acompañado por la decisión ya anunciada a la derecha de que el Gobierno no va a solicitar un nuevo Estado de Alarma, que deja a la oposición ante sus responsabilidades. Nadie le podrá pedir ya -salvo una crisis mucho mayor en vidas- que le saque las castañas del fuego. Para Pedro Sánchez no habrá oposición interna a esta decisión y el mensaje a los demás es que la pandemia tiene ahora otros referentes políticos. No se peleará más con Ayuso, aunque el impredecible lehendakari vasco quiera o no hacerlo y pasar la factura habitual.

No habrá elecciones generales a la vista, ha dicho sin decirlo cuando presentaba el nuevo “Plan Marshall”. Si Unidas Podemos lo desea, seguirán en el Gobierno y, si no, el Plan económico europeo da para mucho. Pedro Sánchez ha decidido hacer de presidente, poner pie en pared a quienes quieren cogobernar y hacerle la oposición al mismo tiempo. ¿Habrá euros suficientes para pagar los proyectos inútiles presentados por algunas Comunidades Autónomas? Cada fuente nueva, cada coche eléctrico fabricado vale un voto y en el escenario del Plan navegaba sin sitio la sombra de Pablo Iglesias.

Suerte, maestro.