El Congreso condenará la violencia y el discurso de odio de la ultraderecha

A propuesta de Podemos, que rechazó enmiendas del PP, Cs y PNV para extender la condena a todas las violencias

León del Congreso de los Diputados
León del Congreso de los Diputados

El Congreso de los Diputados expresará este jueves su rechazo a “los numerosos actos violentos llevados a cabo por la ultraderecha en los últimos meses, y la repulsa a los discursos de odio que fomentan este tipo de acciones y cuyo único objetivo es el de blanquear el fascismo”, al aprobar una proposición no de ley de Unidas Podemos que apoyarán al menos el PSOE, ERC, EH BIldu y la CUP (BNG y Más País no intervinieron en el debate).

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El presidente de Unidas Podemos, Jaume Asens, presentó la iniciativa diciendo que “no se puede olvidar, blanquear, minimizar los crímenes de la extrema derecha y sus provocaciones”. Como ejemplo puso el mitin de Vox en Vallecas, y de ahí pasó a decir que el exterminio de los judíos no empezó en los crematorios, sino que antes hubo provocaciones para sembrar el odio. Así catalogó el que el presidente de Vox, Santiago Abascal, exhibiera la semana pasada en la tribuna del Congreso un ladrillo que supuestamente se le arrojó en ese mitin y preguntara qué pasaría si ellos respondieran con lo mismo.

El Congreso

Asens dijo que Vox, “un partido de señoritos”, no se “mancha las manos” sino que hace que otros, como quien lanzó un cóctel molotov contra la sede de Podemos en Cartagena (la proposición no de ley incluía la condena expresa a este atentado concreto) o quien grabó un vídeo disparando contra retratos de miembros del Gobierno, prendan fuego con la gasolina que sus dirigentes le dan.

El portavoz de Unidas Podemos rechazó las enmienda del PNV, Ciudadanos y el PP, que extendían la condena a todo tipo de extremismo violento, señalando que “igual que hay pronunciamientos específicos sobre la violencia yihadista o de género, tiene que haber un pronunciamiento específico contra esta amenaza” de la violencia de ultraderecha.

En esa línea, justificó la generalización de que hay que evitar que en España pueda haber un golpe de Estado como el que en EEUU intentaron “los cómplices de Vox” asaltando el Capitolio antes de la investidura de Joe Biden. Finalmente, llamó a llenar las urnas madrileñas de votos contra Vox y sentenció: “Ésta será nuestra única respuesta”.

Las enmiendas

El portavoz del PNV, Aitor Esteban, defendió la mencionada enmienda, trasunto de una declaración análoga en el Parlamento vasco que suscribió también Unidas Podemos, pero no Vox ni EH Bildu, señalando que “hay ataques a más gente y desde otros ángulos ideológicos”, por lo que el objetivo debe ser defender la democracia y la no violencia.

En el País Vasco, dijo, han padecido esos ataques a partidos “durante décadas, ahora menos pero todavía”. Y enumeró, incluso, ataques a sedes del PSE y de Unidas Podemos con mensajes y rótulos de extrema izquierda. “Yo diría que más de extrema izquierda”, concluyó, cifrando en 50 los sufridos por el PNV en el último año. “Todo esto es inaceptable venta del extremo que venga”, terminó, pidiendo que Unidas Podemos no centrara su iniciativa sólo en uno de ellos.

En nombre de Ciudadanos, el diputado Guillermo Díaz comenzó condenando el ataque a la sede de Podemos en Cartagena y defendió otra enmienda análoga a la del PNV que pedía la condena a todo tipo de violencia acusando a Unidas Podemos de ignorar los ataques de extrema izquierda.

Chaves Nogales

“Los españoles no son cainitas. Son cainitas algunos de ustedes”, advirtió indirectamente a Podemos y Vox acusándoles de rentabilizar la “polarización” y la “gresca” y la “parasitación del pasado”. “No se puede equidistar entre dos puntos que están muy juntitos”, sintetizó gráficamente equiparando a ambas formaciones. Finalmente, les pidió que “paren esta espiral” y leyó un texto de Manuel Chaves Nogales desde el exilio en 1937 en el que pedía “ser español en libertad”.

Desde el PP, partido que también presentó una enmienda similar a las del PNV y Ciudadanos, Diego Gago recordó los ataques sufridos por su partido y condenó en general todos los ataques, vengan de quien vengan, pero rechazó que Podemos arroje la piedra con una mano y se esconda tras la Constitución en otra, porque están “instalados permanentemente” en la polarización y la violencia”.

Gago se remontó a los orígenes como activista del líder de Podemos, Pablo Iglesias, abanderando la desobediencia civil en la calle y luego, ya como político, los escraches, y tomando como ejemplos a Arnaldo Otegi y Pablo Hasél. Por eso, interpretó que la proposición no de ley era “un vacile a la España democrática”.