“Es mentira que el Tribunal Supremo haya reconocido una relación laboral en la prostitución”

“Un bulo interesado del lobby putero”. Eso es lo que según Núria González, abogada y presidenta de L’Escola AC, se está vertiendo en los medios de comunicación en relación a la sentencia de 9 de marzo de 2021 de la Sala Social del Tribunal Supremo, “en la que se dice que se reconoce la relación laboral como trabajo sexual de una mujer con una empresa"

Bulo
En la foto Núria González en una manifestación abolicionista. Fuente Twitter
Nuria Coronado Sopeña
Nuria Coronado Sopeña es periodista y escritora feminista

“Un bulo interesado del lobby putero”. Eso es lo que según Núria González, abogada y presidenta de L’Escola AC, se está vertiendo en los medios de comunicación en relación a la sentencia de 9 de marzo de 2021 de la Sala Social del Tribunal Supremo, “en la que se dice que se reconoce la relación laboral como trabajo sexual de una mujer con una empresa”.

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Y es que tal y como explica la jurista lo primero que hay que hacer para visibilizar que se trata de una gran mentira promovida desde la industria proxeneta es situar los hechos en su contexto. “La mujer denuncia una supuesta existencia de la relación laboral que ya se le reconoció en su día en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en este mismo caso. Sin embargo, esa petición del reconocimiento de relación laboral nunca la basó en las actividades de prostitución, sino en los incentivos a que los clientes de la discoteca donde trabajaba desde 2002 aumentaran sus consumiciones”.

En segundo lugar, la también escritora y autora de Vientres de alquiler, la mala gente, destaca que “el salario de las mujeres era exactamente el 50% de las consumiciones de los clientes de la discoteca que ella hubiera conseguido, en el horario, que esta vez sí, le ponía la discoteca”.

Además, González reseña que “era la propia discoteca quien les prohibía, a ella y a las demás mujeres, llevarse a ningún putero fuera de la mismas antes de haber consumido al menos una copa en el local, porque su ganancia exclusivamente venía de las consumiciones. Por tanto, la relación laboral que se reconoce es la de una especie de “promotora comercial”, que en la sentencia se llama “alterne”, como ya se hizo en la famosa sentencia de ANELA en su día”.

Fundamento del Derecho Cuarto

Concretamente el Fundamento de Derecho Cuarto de la sentencia del Supremo diferencia lo que es alterne de prostitución. “Se refiere que por la primera actividad es por la que se puede reconocer la actividad laboral, nunca por la prostitución, ya que su fin es ilícito”, añade la reconocida feminista.

Así mismo, para la abogada lo expuesto evidencia la falta de contradicción. “En la sentencia de contraste resulta imposible deslindar la actividad de alterne de la actividad sexual que con ella se promueve, mientras que en la sentencia recurrida se parte de que las actividades de alterne y prostitución están perfectamente diferenciadas”.

La sentencia recurrida se centra en la actividad del alterne y tiene por acreditado que la mujer llevaba a cabo tal desempeño y que además tenía una habitación alquilada en el establecimiento. “Es más, el alterne lo llevaba a cabo dentro del horario de funcionamiento de la discoteca y cumpliendo las instrucciones de la empresa demandada. Circunstancias que llevan a concluir que la actora está integrada en el ámbito de organización y dirección de la empresa”.

“Un bulo interesado del lobby putero”

Por ello la jurista recalca que ni siquiera en su denuncia la propia mujer pidió nunca ser reconocida como trabajadora sexual. “De todos es sabido que esa petición era imposible que prosperara, sobretodo desde la anulación de la parte los estatutos del Sindicato de la prostitución OTRAS, por parte de la Audiencia Nacional, en la que hablaba de “trabajo sexual”, donde se dejaba claro que nunca puede existir un supuesto trabajo sexual por cuenta ajena, ya que eso va contra la libertad sexual y sería proxenetismo”.

Por tanto, a lo que estamos asistiendo es a la propagación de una fake new, un bulo completamente manipulado y dirigido a hacer creer a la opinión pública que el Tribunal Supremo acepta la prostitución como un trabajo. Eso es mentira, ya que, si el Supremo hubiera reconocido que había prostitución por cuenta ajena en el caso de esta sentencia, el dueño del local estaría ahora mismo detenido por proxenetismo y explotación sexual, y que sepamos, está tranquilamente en su casa”.

Para finalizar González hace un llamamiento a la responsabilidad de los medios de comunicación “a fin de que no emitan información sin contrastar, sobre todo en la televisión pública, ya que se les da voz a los representantes de una actividad delictiva y, sobretodo, a los que apuestan por regularizar y normalizar una de las violencias más extremas contra las mujeres, que es la prostitución”.